
Ningún niño debería dejar de aprender por no poder ver.
Llevamos evaluaciones visuales profesionales y lentes con prescripción, sin costo, directamente a comunidades que los necesitan.
El impacto hasta hoy
Por qué importa
Hay barreras que unos lentes pueden derribar
Un niño que no ve bien no siempre sabe que algo está mal. Siente que las letras se le mezclan y que le cuesta más que a los demás leer. No se queja: se acerca un poco más al tablero, entrecierra los ojos y sigue intentando. Con el tiempo, puede afectar su atención y su impulso por seguir aprendiendo.
Un par de lentes puede cambiar mucho más que lo que un niño ve: cómo se siente en clase, cuánto se anima a participar y cuánto cree que puede lograr. Ver bien es parte de su derecho a aprender, y por eso llevamos las evaluaciones y los lentes hasta donde ellos están, para que ningún niño tenga que esforzarse tanto solo para ver lo que otros ven sin esfuerzo.
Conoce el problema completoNuestra fundadora
"Yo también fui la niña a la que le costaba leer"
Uso lentes desde los 8 años y sé lo fácil que es acostumbrarse a no ver bien. Después de la primera jornada en Centro Las Claras, el problema se sintió personal y me impulsó a continuar el proyecto.
Conoce la historia completaTestimonio
“Ahora puedo ver mucho mejor.”
Zulay Mondragón
Madre adolescente, Centro Las Claras
¿Conoces una comunidad que lo necesite?
El modelo ya está listo para repetirse. Ahora buscamos hogares, fundaciones, escuelas y centros comunitarios donde una jornada visual pueda hacer falta. Si conoces uno, queremos saber de él.
